RESEÑA DEL SEMINARIO XIX,…O PEOR. 1971-1972

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RESEÑA DEL SEMINARIO XIX,…O PEOR. 1971-1972

Juan Guillermo Uribe, AME

 

Foro de Medellín, enero 30 del 2018

La Reseña es equivalente a un resumen para uso académico. Lacan escribe esta reseña que es publicada en el Annuaire de l´École pratique des Hautes Études, 1972-73. Como esta reseña hizo la de otros seminarios: La lógica del fantasma, la identificación, la angustia, la ética los cuatro conceptos fundamentales etc.  Miller la ubica al final del seminario reseñado.

Hay que tener en cuenta un hecho particular de esta reseña, como también de otras, se las comenta conociendo de antemano el desarrollo de los seminarios. Hay un efecto a posteriori. Esto también conlleva una pequeña dificultad: es una reseña de la reseña.

En este año de 1971 al 1972, hizo sus charlas en Ste. Anne (Rodríguez Ponte lo nombra Ou pire, El seminario Libro 19 bis, el nombrado “integrado” en la misma fecha pero en dos lugares diferentes.)

Veamos cómo introduce Lacan en ese momento el significado de…O peor:

«…ou pire», ocurre que algunos leen mal, han creído que era «ou le pire». No es lo mismo. «Pire» es tangible, es lo que se llama un adverbio, como «bien», o «mejor». Se dice: yo hago bien, se dice yo hago pire. Es un adverbio pero disjunto, separado de algo que es llamado en algún lugar justamente el verbo, el verbo que está reemplazado por los tres puntos.

Esos tres puntos se refieren al uso, al uso ordinario para marcar — es curioso, pero eso se ve, se ve en todos los textos impresos— para hacer un lugar vacío; lo que subraya la importancia de este lugar vacío y demuestra también que es la única manera de decir algo con el lenguaje. Y este señalamiento de que el vacío es la única manera de atrapar algo con el lenguaje es justamente lo que nos permite penetrar en su naturaleza, al lenguaje.

También, ustedes lo saben, desde que la lógica ha llegado a confrontarse a algo, a algo que soporta una referencia de verdad, es cuando produjo la noción de variable. Es una variable aparente (aparente/también manifiesta). La variable «apparente» X está siempre constituida por lo siguiente: que la X, en lo que se trata, marca un lugar vacío; la condición para que eso funcione es que se ponga el mismo significante en todos los lugares que se conservan vacíos. Es la única manera con la que el lenguaje llega a algo y es por lo cual me he expresado en esta fórmula de que no hay metalenguaje.[1]

Es necesario ir a la primera clase del seminario para esclarecer el título…O peor.

“Quizás algunos de ustedes lo comprendieron:…o peor es en suma lo que siempre puedo hacer”. [2]Aquí encontramos una ironía: hacerlo mejor o peor…Se vale Lacan de la gramática, peor es adverbio, (pero también un adjetivo superlativo.) Lacan lo usa en el sentido de una adverbio y aclara un equívoco posible: no es…o lo peor.

Comienza Lacan a enseñar que los puntos suspensivos señalan un lugar vacío: “…el vacío es el único modo de atrapar algo en el lenguaje que nos permite justamente penetrar en la naturaleza de este”[3] Aclara que el lugar vacío de los puntos es un verbo. No se puede suprimir el verbo en el lenguaje cuando se lo interroga en lógica.

Evoca el verbo que falta jugando con peor (pire) “…eso da decir (dire). “No es decir, es un decir. Aclara que ese decir se expresa en una proposición completa: No hay relación sexual…No hay lugar para la ambigüedad, lo que ustedes digan solo puede ser peor.”

Lacan vuelve a insistir en la cuidadosa lectura del diálogo platónico Parménides.   Habló sobre el Uno en la Escuela de Altos estudios. Escribe: “Aquellos a quienes designo por s´…uspeorarse es al Uno a donde eso lleva”[4] esta afirmación hace contraste con otra que aparece más adelante: “No que una mujer esté menos dotada para sostenerse allí, muy el contrario, y justamente porque ella no s´…uspeora por el Uno, siendo el Otro, para tomar los términos de Platón. Unos s´…uspeoran y es al Uno donde eso lleva. Una mujer no s´…uspeora. Parece ser que Lacan muestra que lo peor es creer que la pareja puede hacer Uno.

No hay relación sexual lo propone como verdad. “Cuando digo que no hay relación sexual propongo muy precisamente esta verdad de que el sexo no define ninguna relación en el ser hablante.[5]

Se vale Lacan de las referencias matemáticas mediante el triángulo aritmético que es transmisible fuera de sentido. Desde este lugar Frege engendra el Uno a partir del conjunto vacío para mostrar que cero y uno, eso hace dos. En esa demostración evoca a Cantor y el Alef 0. Lacan hace un desarrollo del triángulo de Pascal agregando el 0 de Frege. Este desarrollo le permite verificar lo real en matemáticas más allá del sentido y la significación. Este paso es previo a la construcción d las fórmulas de la sexuación y los pordiorismos de Aristóteles. Se trata de ubicar la sexualidad como un decir sobre lo real.

“Es donde s´…uspeoran los analistas, que no pueden habituare a ser promovidos como abyección en el lugar definido por el hecho de que el Uno lo ocupa de derecho, con el agravante  de que ese lugar es el del semblante, es decir, allí donde el ser hace letra, podemos decir.”[6]

Esta frase parece hacer alusión al lugar del analista en el discurso del analista como semblante como objeto a, y por consiguiente, destinados a caer de ese lugar, “abyección”. Este efecto de abyección está íntimamente relacionado con el real del que se ocupan los analistas en el caso del síntoma.

Hay aquí una paradoja en cuanto el Uno se mantiene inquebrantable en la ciencia moderna como bien lo demuestra la ley de la gravitación universal. A pesar de ese lugar, asegurado, el campo del psicoanálisis es el del Haiuno, cuya demostración ocupará tres lecciones y una charla.

Lo enigmático de este concepto es que valiéndose de la argumentación del Parménides sobre el Uno, concluya pasando del rasgo unario freudiano der einziger Zug con el cual se marca la repetición para definir el uniano como “lo que solo existe no siendo”, [7]no hace cadena, es la diferencia absoluta.

El lector de esta reseña del seminario se ve llevado, en el desarrollo del mismo al lugar del objeto a, naturalmente, es una sugerencia de lectura que no se puede extraer de la reseña sin la lectura más amplia del seminario.

De los dichos de Freud se puede concluir que no hay relación sexual. “Puesto que se el goce sexual se inyecta tan lejos en las relaciones de aquel que toma ser de la palabra –porque eso es el ser hablante-, ¿no es acaso porque él no tiene con el sexo como especificando como partener ninguna relación cuantificable, diría yo para indicar lo que exige la ciencia (y lo que ella aplica al animal)?[8] Comenta Lacan cómo en la teoría del conocimiento la filosofía se valió de la metáfora “de las relaciones del hombre con la mujer imaginada”. El discurso analítico rechaza ese enfoque, lo mismo el mítico y de él extrae la relación entre la construcción mítica mediante el lenguaje:

“Si hay solidaridad-y nada más para avanzar- entre la no relación de los sexos y el hecho de un ser hablante, es aquí un modo tan válido como las errancias (errements) de la conciencia, situar la supuesta obra de arte de la vida, siendo ella misma supuesta reproductora, cuando también el sexo se ligar a la muerte.”[9]

A continuación desarrolla la reflexión. “El sígnificante Uno no es un significante entre otros” “Pero es donde reconozco que este Uno-allí no es sino el saber superior al sujeto, es decir, inconsciente en tanto se manifiesta como ex sistente, al saber, digo, de un real Uno-todo- solo, todo solo allí donde se diría la relación.”[10]

Al nombrar “nadas” a los Unos de las series laterales del triángulo de Pascal.

“Ese Uno se repite, pero no se totaliza con esa repetición: es lo que se capta de las nadas de sentido, hechas de no sentido, a reconocer en los sueños, los lapsus, incluso las “agudezas” del sujeto para que él se percate de que ese inconsciente es el suyo”[11]

El trabajo del sueño “prescinde de pensar, de calcular, hasta de juzgar. Sabe lo que hay que hacer. En su definición supone un “sujeto”, es der Arbeiter.”[12][trabajador]

Para Lacan Lo que piensa, calcula, juzga es el goce y el goce por el ser del Otro exige que la Una, la que hace de función, está simplemente castrada, es decir, simbolizada por la función imaginaria que encarna la impotencia, dicho de otro modo, el falo.”

En la clase XIV, Teoría de las cuatro fórmulas, dice: “en la medida en que el modo de pensamiento es, si me permiten, subvertido por la falta de relación sexual, solo pensamos por medio del Uno.”[13]En lo que sigue Lacan hace una alusión matemática sobre el número 4 y muestra que el Uno no hace parte de estos cuatro, él constituye solo el conjunto, “no lo llamemos más la mónada, sino el Un-decir en tanto que de él proceden para ex-sistir los que insisten en la repetición, a la que para fundarla le hacen falta tres…”

“El Un-decir, por saberse el Uno-todo-solo, ¿habla solo? Nada de diálogo, dije, pero ese nada-de-diálogo tiene su límite en la interpretación, por la que se asegura para el número real.”

“De ello resulta que el análisis invierte el precepto de: bien hacer y dejar decir, a tal punto que el bien-decir satis-face, puesto que no hay sino el no suficiente que responda al más-para-decir.”

Estas afirmaciones de Lacan introducen una teoría nueva sobre la interpretación. Hace alusión al signo: “Digamos que la interpretación del signo les devuelve sentido a los efectos de significación que la batería del sígnificante del lenguaje sustituye a la relación que no puede cifrar”.[14]

El comentador de esta apretada reseña termina con la expresión de Lacan como “bendición” a los que lo comentan: “Bendigo a aquellos que me comentan por enfrentar la tormenta que sostiene un pensamiento digno, es decir: no conforme con ser vencido por los caminos trillados.”[15]


[1] Jacques Lacan, El seminario, Libro XIX (integrado) …O peor,  el saber del psicoanalista.  Clase 3Charlas en Ste. Anne

[2] Jacques Lacan, El Seminario, Libro XIX, …O peor, 1971-1972, Paidós, Buenos Aires. 2012. Traducción de Gerardo arenas con revisión de Graciela Brodsky, p.11

[3] Op. cit., p.11

[4] Op. cit., p.235

[5] Op. cit., p.13

[6] Op. cit., p.236

[7] Op. cit., p.133

[8] Op. cit., p.237

[9] Op. cit., p. 237

[10] Op. cit., p.238

[11] Op. cit., p.238

[12] Op. cit., p.239

[13] Op. cit., p.201

[14] Op. cit., p.240

[15] Op. cit., p.240

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